Algún día hablaremos bien de ALSA, seguro, pero por ahora nos lo ponen difícil. Más allá de experiencias personales, el relato que nos ha llamado la atención esta vez está recogido por la prensa y muestra cuál es la actitud de la compañía líder en transporte por carretera en nuestro país ante las inclemencias meteorológicas.
El resumen es el siguiente: el pasado lunes (15 de diciembre) un autobús salió de Salamanca con destino a Oviedo, pero tuvo que detenerse en León debido al temporal de nieve. Otro autobús hacía la misma ruta dos horas después, pero los pasajeros con destino a Oviedo no recibieron ningún tipo de información ni advertencia durante el viaje. El autobús llegó a León con un retraso considerable, y se acomodó a los pasajeros con billete hasta Oviedo en un albergue municipal citándolos a las 8 de la mañana en la estación de autobuses.
Merece la pena leer el relato de una de las pasajeras, recogido por un medio local, y que pone de manifiesto la política de ALSA en este tipo de situaciones: lavarse las manos.
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