Isla de Gorée, en Senegal

La Isla de Gorée, en el Océano Atlántico, está situada a unos tres kilómetros de la costa senegalesa, frente a Dakar. Con una extensión de apenas 17 hectáreas, fue durante casi 4 siglos el centro de tráfico de esclavos más importante de África.

A primera vista podría pensarse que estamos ante cualquier ciudad mediterránea, pero nada más lejos de la realidad. Ocupada sucesivamente por portugueses, holandeses, ingleses y franceses, su arquitectura conserva el contraste entre los lúgubres alojamientos de los esclavos y las mansiones de los comerciantes de esclavos.

Uno de los lugares más visitados de la isla es la denominada “Puerta de no retorno“, situada en la denominada “Casa de los esclavos“, una de las viviendas de época mejor conservadas. Se trata de una puerta que da a un pequeño embarcadero en el que los esclavos, atenazados por los grilletes, eran conducidos a los botes que los trasladarían a los barcos negreros fondeados en la zona; en este punto se rompían muchas familias, y aquellos que habían enfermado durante su estancia en la Isla de Gorée eran arrojados al mar sin contemplaciones.

Uno de los motivos por los que la UNESCO concedió la distinción de “Patrimonio de la Humanidad” a la Isla de Gorée es la necesidad de preservar la memoria de una de las prácticas más denigrantes que se ha dado en la humanidad; la isla se ha convertido también en un santuario para la reconciliación, y recibe numerosas visitas cada año.

Más información en la página de la UNESCO (en inglés), en la de la Universidad de Rice (también en inglés), que ha realizado excavaciones arqueológicas en la isla, y en Flickr, donde podremos ver numerosas imágenes.

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