Lonely Planet, bajo sospecha

He de reconocer que las guías de viaje de Lonely Planet se cuentan entre mis favoritas; siempre es un placer abrir alguna de ellas al azar para descubrir algún rincón del que nunca antes había oído hablar y que se suma a la lista interminable de lugares que quiero visitar algún día.

Cuento esto porque las guías de Lonely Planet han saltado hoy a las noticias, y lo hacen porque uno de sus antiguos editores ha confesado que escribió la guía de Colombia desde San Francisco; el editor, Thomas Kohnstamm, asegura que el sueldo no le cubría los gastos del viaje y cuenta cómo se las apañó para obtener toda la información (plagiando otras guías y gracias a una novia que trabajaba por entonces en el consulado de Colombia).

Aunque desde Lonely Planet se asegura que la información fue revisada y que el propio Kohnstamm aceptó pagarse el viaje de su propio bolsillo, el nombre de la prestigiosa editorial australiana estará desde ahora bajo sospecha. En la página oficial de Lonely Planet se han apresurado a poner los puntos sobre las íes (en inglés), y aseguran que se está revisando toda la información «sospechosa».

Curiosamente, el ex-editor cuenta todo esto en un libro que ha recibido una publicidad inmerecida a costa del nombre de Lonely Planet, por lo que mantendré intacta mi confianza en sus guías. En la misma línea se han manifestado GridSkipper y algún otro blog de viajes; los medios presuntamente serios, por el contrario, ofrecen crónicas bastante amarillistas de lo sucedido.

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