Ryanair: reflexiones inconexas

Que hablen mal de uno es terrible. Pero hay algo peor: que no hablen.

La cita que encabeza esta reflexión, de Oscar Wilde, debe estar impresa con letras de oro en el despacho de Michael O’Leary, presidente de Ryanair. Ya he apuntado en alguna ocasión que la compañía irlandesa de vuelos baratos cuenta con un plan estratégico de comunicación simplemente perfecto, diseñado para aparecer en los medios un día sí y otro también. Mientras otras compañías invierten sumas millonarias en campañas más o menos innovadoras, hace años que Ryanair ha sabido valerse de la especulación y las declaraciones altisonantes para convertirse en tema de conversación. Que hablen bien o mal de ellos es lo de menos.

Son muchas las evidencias de que Ryanair está dispuesta a todo con tal de salir en los medios; ya apuntaba mis sospechas el pasado mes de octubre, cuando Michael O’Leary alimentó una vez más el rumor de que podrían volar a Nueva York, y la noticia que se ha comentado en los últimos días sobre la posibilidad de que Ryanair cobre una tarifa de una libra o un euro por utilizar los baños en sus vuelos parece cortada por el mismo patrón (lo comentaba estos días con un lector).

Si alguien alberga alguna duda al respecto, puede repasar las apariciones de Ryanair en distintos medios de habla inglesa durante la última semana de febrero (en inglés).

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